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A
100 años de su muerte voltear nuevamente y contemplar la obra de
Julio Ruelas con el espíritu del siglo XXI no tan solo no nos
distancia haciéndonos ajeno su discurso y potencia, el lirismo
y lo natural de su dibujo siguen presentándose vivos y fuertes, su
crítica acida y sarcasmo los encontramos siempre inmersos
delicadamente dentro de una dialéctica estética que se nos devela
sensual y voluptuosa.
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Su obra se
mantiene con una verticalidad compositiva, gracias al realismo
alegórico y a un gran desborde de pasión y tragedia que como
afluentes desembocan en imágenes que denotan el espíritu de un
hombre con una sensibilidad fuera de lo común.
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Julio
es romántico no por su dibujo solo, tampoco por su dialéctica
compositiva, es mas diría que su romanticismo nace mas allá de su
capacidad de mostrar las pasiones y las evocaciones que sus piezas
revelan.
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Su
romanticismo nace en él, es intrínseco a sí mismo, fluye y brota de
su capacidad de entenderse como humano, de sentirse humano, de
percatarse y descubrir que nuestra fatalidad es sabernos cargados de
necesidades y estar siempre en búsqueda de satisfacerlas, en pocas
palabras de vernos como nuevos prometeos siempre desgarrados y
siempre comidos eternamente por esa insaciable búsqueda de completar
lo que en nosotros aun no es ni será finito.
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El
arte moderno de nuestro siglo, los artistas, las empresas e
instituciones de cultura, el consumo, la comercialización, la
reducción de la experiencia estética a un mero slogan o a un cliché
de divertimento o entretenimiento barato ha llegado a extremos de
absurdo.
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Es
ahí y desde ahí de donde surge con gran fuerza y se alza como
si fuese uno de los gigantes goyescos el espíritu de este zacatecano
que a través de su obra nuevamente nos increpa y nos lanza a buscar
nuevos referentes, construcciones de paquetes experenciales e iconos
que puedan servirnos de venero para que refresquen nuestros
espíritus desecados por el marasmo de lo global, lo alienado, lo
anónimo, lo sin rostro.
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2007
se convierte así en un referente que refresca y nos brinda un aire
nuevo al arte y la cultura del siglo XXI.
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